El Guevarismo

Un, dos, tres muchos Vietnams
(Ernesto Che Guevara)

Por Luis Mattini

En el capitulo anterior se sugiere que los socialdemocratas Allende y Palme tuvieron algo en común entre sí y con alguien que propiciaba una política tan diferente como el Che Guevara. En efecto: los tres dieron su vida por fidelidad a sus postulados: Allende defendió hasta la muerte su “vía chilena” y pacífica hacia el socialismo; Palme sostenía que no podría gobernar una sociedad donde el primer ministro no pudiera andar sin custodia por la calle como cualquier vecino y el Che, asumió y se hizo cargo de la mayor vergüenza del siglo veinte: La guerra de Vietnam.
Porque mientras yanquis y soviéticos se autobombardeaban con acusaciones mutuas y las potencias europeas miraban para otro lado, las tropas norteamericanas demolían pedazo a pedazo a ese pequeño país del sudeste asiático sin poder derrotarlo, en uno de los mayores crímenes de guerra del siglo veinte.
El Che sostuvo que, frente a tanta impostura de las potencias, capitalistas y “socialistas” lo que había que hacer era crear muchos vietnams, para batir a los imperialistas en todo el mundo. Y como no era un hombre de teorías, sino del hacer y de predicar con el ejemplo, al mismo tiempo que los bombardeos sobre el sudeste asiático no daban lugar a la “espera” de “condiciones”, allá fuera iniciar el primero de los muchos vietnams que propiciaba.

Murió en el intento.

Pero es erróneo insistir en que el Che “se equivocó”, “eligiendo” Bolivia. De la misma manera que no se puede decir que Allende se “equivocó” resistiendo en el Palacio de la Moneda, o Palme “se equivocó” yendo al cine en Estocolmo sin custodia.


El Che no pudo elegir


Creemos que no corresponde juzgar la conducta de los hombres que comprometen su palabra con los hechos, utilizando las reglas de la teoría del conocimiento, como suelen hacer los intelectuales. No, amigos, en tales casos, tales conductas deben ser juzgadas por las reglas de la ética. Y Espinosa nos enseña que la ética es la fidelidad al deseo!!!
El Che no podía “mandar” a otros a empezar su segundo Vietnam. No era propio de él “mandar a hacer” sino hacer. El Che organizó la primera coordinación, con un grupo de revolucionarios de varios países de sud américa, Raúl Sendic de Uruguay, Elmo Catalán por Chile, Mariguela, por Brasil, Douglas Bravo por Venezuela, Tiro Fijo por Colombia e Inte Peredo por Bolivia. Envió a Jorge Masetti a preparar su lugar en la provincia de Salta en Argentina. Se preocupó mucho de destacar que el objetivo era la “coordinación”, de ningún modo la “dirección”, habida cuenta del trauma dejado por la Tercera Internacional, manipulada por Stalin. O sea que había que coordinar los muchos vietnams, pero respetando las condiciones de cada país. Por eso se expresó que la revolución seria nacional por su forma e internacional por su contenido.
Lo que ocurrió es que el poder en cada país y el poder imperial de los EE.UU, con la “generosa ayuda” de la Unión soviética, reaccionaron rápidamente y desbarataron ese intento revolucionario. Masetti desapareció en Salta perseguido por la gendarmería argentina; Sendic fue detenido en el Uruguay, por tropas uruguayas, Mariguela muerto en Brasil, por tropas brasileñas, Douglas Bravo cercado en Venenzuela y el Che quedó varado en Bolivia, cuando preparaba el camino a su puesto en Salta, Argentina. Finalmente el ejercito boliviano, no tropas norteamericanas, repito, sino el ejercito boliviano, logró cercarlo y capturarlo malherido.

Quiero destacar que, en ningún caso fueron tropas norteamericanas, las que destruyeron el primer intento guevarista, sino tropas nacionales de cada país. Asesores de la CIA? Obvio! Vaya “novedad”, Pero lo que no se dice es que la colaboración y asesoramiento soviético contra la campaña del Che, fue mas eficaz que toda la CIA. Empezando por la “traición” de Monje el secretario general del partido comunista boliviano, quien no “traicionó” por venalidad propia, sino que siguió órdenes precisas de Moscú, como era su deber de comunista. Siguiendo por la labor de infiltración de un grupo de chicas militantes comunistas alemanas enviadas por orden de Moscú, entre ellas la argentina-alemana Tamara Bunge, Tania, quien al tomar contacto con el Che comprendió, que estaba siendo usada por los rusos y pasó a colaborar activamente con el Che, cuestión esa que le costó la vida.
Hay que entender que los soviéticos no actuaban así por paranoia o simple “traición”, sino porque se correspondía a su estrategia política llamada “coexistencia pacífica”. Toda acción revolucionaria ponía en peligro la coexistencia pacífica. Por la misma razón no se jugaban frente al crimen de Vietnam.

Lo que sí es posible conjeturar es que el Che subestimó a los ejércitos latinoamericanos, en primer lugar al ejército boliviano, como una década después nosotros subestimaríamos al ejército argentino y también a las fuerzas de seguridad del cono sur desde la Junta de Coordinación Revolucionaria. En este asunto se puede sospechar que el origen de semejante subestimación puede verse en la equívoca relación entre Cuba y los EE.UU. En Cuba hay un histórico racismo “al revés” respecto a los EE.UU, expresado en una secreta admiración por la cultura, el pragmatismo y el poder de los yanquis, admiración no asumida, que desarrolla un paradójico sentimiento de que sólo lo yanquis pueden. O sea, da la impresión que los cubanos se tragaron el cine norteamericano de post guerra, donde los simpáticos yanquis, con el casco sobradoramente ladeado, sin prensar el barbijo y con las camisas arremangadas, usando la subametralladora PAM con cargadores interminables, es decir con aires indolente, mataban como moscas a duros alemanes de fusil máuser, rígidos uniformes y caminar solemne. He podido comprobar personalmente y confirmar con distintos compañeros, que los entrenamientos militares que recibimos en Cuba estaban pensados siempre para combatir a la CIA y la infantería de marina yanqui. Sin embargo a nosotros nos derrotó el ejército argentino, formado bajo el espíritu prusiano, bajo la llamada doctrina francesa aplicada en Argelia. Después nos enteramos que los franceses, les advirtieron a los yanquis que en Vietnam iban a perder la guerra. Y la perdieron no mas

Mao Tse Tung, les llamaba a los yanquis desdeñosamente “tigres de papel” y el chino tenía razón; después de su guerra civil, la guerra de secesión, los yanquis no ganaron nunca una guerra. Ya en Cuba, con el pretexto de la voladura del Marne – autovoladura para justificar la intervención militar – enviaron tropas a la isla cuando los colonialistas españoles estaban casi derrotados; y así se quedaron metiendo la garra en la flamante Constitución cubana; y todavía tienen la base en Guantanamo; en las dos guerras mundiales intervinieron a favor de los vencedores cuando la suerte estaba echada para los vencidos. En la segunda guerra pudieron derrotar a Alemania gracias a la persistencia inglesa, el material aportado por los yanquis y la sangre rusa. Un estudio de la bajas en cada bando es elocuente. Asimismo las diversas guerras nunca afectaron territorio continental norteamericano, nunca afectaron a la población civil. Por eso podía proveer material de guerra sin limites. Las bombas no caían nunca sobre sus fabricas. Y a Japón lo tuvieron que parar con la bomba atómica, el mayor crimen de Lesa Humanidad del siglo veinte. Después, en Corea , los yanquis perdieron la guerra y se retiraron firmando un armisticio, con la eufemística expresión “no victorioso” para no reconocer la derrota.
Claro que el Che no llegó a ver la estrepitosa y desordenada retirada de las tropas norteamericanas de Vietnam.
Tampoco vio el desarrollo de la Junta de Coordinación Revolucionaria en el cono sur, inspirada en Guevara y que fue constituida por el MIR de Chile, el ENL de Bolivia , el MLN Tupamaros de Uruguay y el PRT-ERP de Argentina que se lanzó a organizar un movimiento en toda Iberoamérica.
Entonces se implementó el Plan Condor, y claro que nunca falta la mano de la CIA, pero dicho plan fue ejecutados por militares chilenos, uruguayos, argentinos, bolivianos y otros iberoamericanos. Tampoco hubo tropas yanquis

Lo cierto es que las dos grades ofensivas revolucionarias en América protagonizadas por el guevarismo fueron derrotadas por los ejércitos nacionales de cada país. Pero no es menos cierto que para derrotarnos tuvieron que recurrir al Terrorismo de Estado y a los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Los guevaristas lanzamos la guerra revolucionaria convencidos que podríamos derrotar a los ejércitos de la burguesía de cada país. Pero al mismo tiempo estábamos seguros que una vez derrotados los ejércitos nacionales, intervendrían tropas norteamericanas como en Vietnam y entonces, la guerra popular se transformaría en guerra nacional liberadora porque todo el pueblo tomaría las armas para defenderse del agresor yanqui.
El guevarismo no es ni un partido político ni un equipo de fútbol, ni siquiera una doctrina. No se “es” guevarista por mera declaración o por ponerse la camiseta con la imagen del Che. En realidad no se “es” guevarista, sino que – jugando con la generosidad de los verbos castellanos – podríamos decir que se “está” guevarista. Es una ética de acción. Se “está” guevarista cuando se reacciona al sentir en la propia cara la bofetada aplicada al prójimo. Y se reacciona sin especular con las “condiciones”, vale decir sin atenerse a los riesgos. Por eso el guevarismo está cruzado por la célebre expresión del Che Guevara: “En una revolución, si es verdadera, se triunfa o se muere” completada por la otra expresión “Revolución socialista o caricatura de revolución” El guevarismo argentino llegó a hacer templar al poder, pero no logró el triunfo y por lo tanto murió en ese cometido

Hoy América está viviendo su momento mas caricaturesco de su rica historia. En cada país podemos encontrar la caricatura de la revolución y la caricatura de los grandes; En Venezuela la de Douglas Bravo, en Chile la de Elmo Catalán , en Uruguay la de Sendic; en Bolivia la del Inti Peredo; en Brasil la de Prestes; en Argentina la de M.R Santucho …en Cuba Fidel legó el mando a su caricatura?.
Menos mal que no hay una caricatura del Che!!!!
Y por suerte no alcanza todo el bronce de América para enterrarlo
Porque enterrar al Che en toneladas de ese híbrido metalucho que pulen los porteros de Buenos Aires todas la mañanas, es un crimen de Lesa Arte.

 Fuente: lafogata.org

Leave a Comment