Luchar por la libertad de los presxs politicxs es luchar por la libertad de los pueblos

En Chile la prisión política siempre ha existido. Esta falsa democracia se construyó con las cárceles repletas de combatientes que hicieron frente a la dictadura y a la hipocresía de la transición.

Durante estos últimos 30 años el pueblo mapuche ha llevado a cabo una resistencia activa contra la burguesía de este país, la primera línea de resistencia al régimen. En el contexto del despertar del pueblo chileno, el pueblo mapuche ha jugado sus cartas en pos de la liberación de sus presos políticos, ambos pueblos  han pagado sus ansias de libertad con la prisión de sus mejores hijxs.

La prisión política es una demostración de poder, un escarmiento público que da a entender al pueblo que enfrentarse a este régimen criminal se paga, revela el espíritu revanchista, y la vocación criminal de esta burguesía canalla. Tras las rejas, Ramiro, héroe popular, lleva 17 años en absoluto aislamiento, expuesto al escarmiento ejemplificador del estado chileno, tras las rejas aun, lxs presxs de la revuelta de Octubre, quienes llevan meses en prisión preventiva, esperando a ser juzgados por tribunales que acogen ciegamente informes de carabineros, es decir, informes de quienes les reprimieron, golpearon y en ocasiones violaron sus derechos humanos. Hoy se estremecen los barrotes, tras las rejas aún permanecen lxs presos del pueblo mapuche, quienes no solo han sido privados de su libertad en el ejercicios legítimo de la lucha por la liberación de su pueblo, sino que permanecen alejadxs de su tierra y de su comunidad, lo cual incurre en un incumplimiento al convenio 169 de la OIT (organización internacional del trabajo) que en el año 2008 fue ratificado por el estado de Chile.

Con sentido del momento histórico el pueblo mapuche busca la libertad de sus presxs, se moviliza y despliega una ofensiva para recuperar a los suyos. Aquel llamado hace eco en el pueblo mestizo quien ha tomado mayor conciencia de la bota genocida que lo domina, la solidaridad con la causa mapuche hoy trasciende a la empatía y se transforma en la causa de todxs lxs que sostienen la lucha por la libertad, y que como piso mínimo para esto, requiere la liberación de sus presxs. La lucha del pueblo mapuche es histórica, pero hoy más que nunca resuena sobre el pueblo chileno, muestra de aquello viene a ser el generalizado rechazo y repudio a los ataques fascistas desplegados por la burguesía en Curacautín y Victoria, pero por sobre todo el apoyo popular a la tenaz lucha de Celestino Cordova.

Tanto el pueblo mapuche como el chileno tienen un enemigo común, el Estado de Chile y su burguesía criminal que en su actuar represivo, mantiene como rehenes a sus hijxs más lucidxs. Es prioritario lograr la libertad de todxs nuestrxs compañerxs, los elementos más activos de ambos pueblos, tanto por lo que son como por lo que representan. El pueblo chileno debe seguir el ejemplo del pueblo mapuche y movilizarse por la libertad de sus hijxs, respaldar la libertad del pueblo mapuche es reafirmar la libertad de todxs lxs oprimidxs de este país. La libertad de todxs lxs presxs políticos es el piso mínimo para la continuidad de la lucha, es una demanda prioritaria que se debe levantar y exigir, pues gracias a ellxs se ha hecho oír la voz de un pueblo/a cansado que ha dicho basta a esta precarización, a los abusos, a esta forma de vida, que permite y perpetúa el enriquecimientos de unxs a costa del trabajo de otrxs.

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